martes, 1 de septiembre de 2009

ACERCA DE LOS AQUEOS



ILIADA

Canta, oh musa, la cólera del Pélida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves, cumplíase la voluntad de Zeus desde que se separaron disputando el Átrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.
(Los siete primeros versos de la Ilíada de Homero y su traducción)

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La afición por los aqueos me viene desde muy antiguo. Para ser exactos, desde mi época de adolescente, cuando el Bachillerato me obligó a enfrentarme con el estudio de la lengua griega.

Los ejercicios de traducción de la Ilíada y la Odisea, en fragmentos sencillos primero, que se fueron engrosando y dificultando a medida que los cursos se iban sucediendo, hasta llegar a las obras completas al final, me introdujeron en esta fascinante mezcla de historia y leyenda que fue la civilización aquea.

Es por ello que a este blog que hoy empiezo le doy el nombre de La Polis del Aqueo, como si en un alarde de loca fantasía, yo me imaginara que soy uno de ellos que, procedente de la cálida Micenas, a través de épocas y milenios, llegara a nuestro tiempo en este vehículo ingrávido, intemporal y virtual llamado Internet.

Y lo justo es comenzar haciendo un brevísimo resumen de la historia de los aqueos:

Los Aqueos (Οι Αχαιοί, en la grafía griega) fueron un pueblo indoeuropeo, instalado originariamente entre la cuenca del río Danubio y la cordillera de los Balcanes. Se desplazaron a Grecia empujados por la presión demográfica ejercida por otros pueblos procedentes de las estepas rusas y de las llanuras asiáticas. Muy probablemente desde el año 2300 a. C. la entrada de los aqueos en la península griega fue aumentando de forma progresiva, hasta el año 1600 a. C. cuando alcanzaron su periodo de esplendor.

Tardaron alrededor de mil años en moverse desde su lugar de origen hasta completar su extensión por toda la zona geográfica que comúnmente entendemos como área helénica, incluyendo las islas del Egeo, aunque preferentemente ocuparon y se establecieron en la zona del Peloponeso en la Grecia continental y de allí extendieron su dominio al área insular, venciendo, dominando y asimilando los pueblos autóctonos. Es por ello que con toda propiedad se les puede considerar como los primeros "griegos" de la historia.

Esta civilización de la Edad de Bronce también fue conocida como cultura micénica por tener en Micenas, la capital aquea, su centro de actividades políticas y culturales más importante. Las ciudades aqueas más notables fueron, además de Micenas, Tirinto en la Argólide, Pilos en Mesenia, Atenas en el Ática, Tebas y Orcómeno en Beocia, Yolcos en la Tesalia. Su influencia llegó hasta la isla de Creta que ocuparon hacia el 1400 a. C. También conquistaron emplazamientos importantes en la región del Épiro y en Macedonia, además de las ya mencionadas islas del Egeo.

Más tarde entraron en Grecia los jonios que se establecieron en la zona del Ática y por último, los eolios que se asentaron en Tesalia. La convivencia de los aqueos con estos nuevos vecinos no siempre fue pacífica, aunque el sentimiento de hermandad que les daba la raiz común de su lengua indoeuropea prevaleció.

Pero la causa principal que ha hecho de los aqueos un pueblo famoso, un pueblo que trascendió a la Historia y a la leyenda para pasar a la literatura épica, fue su ataque a Troya, una poderosa ciudad estado que rivalizaba con Micenas en poder y riqueza. Sólo existe evidencia de este ataque en La Ilíada de Homero y en algunos fragmentos mitológicos, ya que tanto la guerra como la existencia de Troya se consideran inciertas, por más que el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann descubriera en 1876 restos en Asia Menor de lo que podría ser la antigua Troya.

Si esta guerra existió, se desencadenó hacia el 1200 a. C. y probablemente se produjo más por causas político-económicas de rivalidad comercial entre aqueos y troyanos, que por el rapto de Helena, esposa del aqueo Menelao, rey de Esparta, cometido por Paris, príncipe de Troya. La guerra duró diez años, pero la Ilíada se centra en la cólera de Aquiles y sólo nos cuenta los sucesos que ocurrieron durante 51 días del décimo año.

En cualquier caso, reales o legendarios, los héroes griegos que tomaron parte en la guerra de Troya, Aquiles, Ulises, Agamenón, Menelao, Patroclo, Ayax, Néstor, Diomedes… todos ellos eran aqueos.

La caída de la civilización aquea, hacia el año 1100 a. C. es atribuida comúnmente a la invasión de los dorios, que ya conocían el hierro, lo que les daba una innegable superioridad militar. Pero existen muchas otras hipótesis en torno a la desaparición de los aqueos, como las que señalan la posibilidad de haber sufrido cambios climáticos violentos o desastres naturales. Probablemente la decadencia de la civilización aquea fue debida a una combinación de diversos factores, entre los que cabe citar levantamientos internos, la sucesión de varios terremotos, graves inundaciones y los saqueos de los aún poco estudiados Pueblos del Mar que también atacaron a otras civilizaciones como la egipcia y la hitita. Así las cosas, la invasión de los dorios significó el golpe final para una civilización que llevaba casi un siglo en franca decadencia.

Ante la invasión de los dorios, muchos aqueos buscaron refugio al norte del Peloponeso, zona que más tarde se llamó Acaya. Otros resistieron duramente a los dorios, y tras ser sometidos, fueron reducidos a servidumbre y denominados ‘ilotas’. Los que lograron huir se refugiaron en el Peloponeso, se reunieron con sus parientes en Ática y en la isla de Eubea, pero después emigraron al igual que los eolios a las costas de Asia Menor.

En los siglos posteriores al 1200 a. C. la progresiva colonización de las costas de Asia Menor, primero por los refugiados procedentes de zonas ocupadas por los dorios y más tarde por los mismos dorios, convirtió la región en parte política y cultural de Grecia. Y así empezó el mundo helénico a extenderse. Después vendría la expansión hacia occidente, hacia el sur de Italia y Sicilia primero y hacia las costas del Mediterráneo occidental después. Y a la vez se extendían la cultura y la civilización griegas que iban a jugar un papel fundamental en el devenir de la Historia Universal.





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